La ingeniería mecánica tiene un papel clave en la transformación del sector agroindustrial, y el recorrido profesional de nuestro egresado Juan Manuel Lomabana lo demuestra con claridad. Desde sus primeros pasos en la Universidad de los Andes, encontró en la flexibilidad de la formación la posibilidad de combinar conocimientos técnicos con otras áreas, lo que le permitió “entender procesos que no eran necesariamente industriales, sino financieros, productivos y comerciales”.
Su carrera profesional inició en la empresa familiar, donde aprendió desde cero sobre administración, contabilidad y liderazgo. Posteriormente, su paso por McCain, la compañía canadiense de papas congeladas, le permitió profundizar en procesos agrícolas y logísticos complejos, supervisando la producción de papas para McDonald’s y optimizando la productividad con metodologías basadas en la ingeniería. Como él mismo comenta, “volver a aprender desde cero fue la herramienta más valiosa para poder entender un negocio del cual no conocía nada”.
Posteriormente, se integró a BASF y DuPont, donde profundizó en agroquímicos y gestión regional, ampliando su experiencia en América Latina. Su labor en Dupont lo llevó a Brasil y México, donde enfrentó el reto de liderar equipos y proyectos en contextos culturales distintos con responsabilidades sobre portafolios de insecticidas y estrategias comerciales: "Latinoamérica representaba más o menos el 30% de las ventas globales de insecticidas y cuando me fui en 2015 representábamos el 50%. Logramos crecer trabajando en equipo y comunicándonos de manera clara y precisa”, destacó, resaltando la importancia de la colaboración y la comunicación intercultural.
En 2024 inició una nueva etapa en Agromillor, empresa catalana líder en producción de plantas para cultivos como olivos, almendros y berries, con operaciones en 12 países. Allí continúa aplicando su experiencia en ingeniería y liderazgo para desarrollar soluciones agrícolas innovadoras, asegurando la calidad de las plantas y optimizando procesos productivos. “Aprender nuevamente sobre el producto, los cultivos y las necesidades del agricultor es fundamental. Cada planta que producimos es la base de un cultivo que puede durar décadas”, explicó, mostrando cómo la ingeniería mecánica se integra en procesos de alta tecnología agrícola, desde invernaderos automatizados hasta maquinaria de precisión.
El impacto de la ingeniería mecánica en su trabajo se refleja en proyectos de agricultura de precisión, invernaderos, sistemas de riego eficientes y maquinaria especializada para la preparación del suelo y la cosecha. Además, su liderazgo se caracteriza por integrar equipos interdisciplinarios, valorar la experiencia del trabajador y aplicar la tecnología de manera que genere productividad y sostenibilidad. “El factor humano es la clave del éxito; todo lo hacemos con otros seres humanos”, señaló, recordando que la colaboración potencia los resultados y fortalece la innovación.
El recorrido de Juan Manuel Lomabana evidencia cómo la formación en Ingeniería Mecánica de la Universidad de los Andes, combinada con apertura al aprendizaje continuo, puede transformar no solo la carrera de un egresado, sino también sectores estratégicos para el país y el mundo. Su trayectoria demuestra que la ingeniería aplicada al agro, unida al liderazgo, es una herramienta de innovación, desarrollo sostenible y crecimiento global.









